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Visitando Edimburgo

Como ya os comenté en las redes sociales, he estado algo desaparecida por asuntos personales que me han tenido bastante ocupada. Pero parece que vuelve ya todo a la normalidad y aquí estoy con la publicación mensual de octubre. Tiene algo de retraso, ya que el viaje fue en agosto, ¡pero nunca es tarde para compartir la experiencia!

Quiero hablaros de este viaje desde el punto de vista fotográfico, ya que cometí algunos errores que quiero compartir con vosotros. Alguno ya sabía yo que era un error antes de que ocurriera, pero si seguís leyendo os cuento en detalle por si os sirve de consejo.

Elección del objetivo

Yo ya sabía que era mucho más recomendable llevarme el 18-135mm ya que me permitía mucha más flexibilidad, para poder captar tanto fotografía de paisajes como retratos y otros detalles. Sin embargo, la aerolínea limitaba el equipaje de mano a un solo bulto (no permitían ni siquiera llevar un bolso aparte) y no había manera de guardar el objetivo de forma segura, así que lo dejé en casa y me llevé el 50mm (que es mucho más pequeño y manejable).

Una vez en Edimburgo, por culpa de esta elección, me fue prácticamente imposible captar tomas completas de algunos lugares, aunque en otros casos sí pude apañarme (con la necesidad de alejarme bastante del punto a fotografiar, como en este caso del monumento a Walter Scott (hice la foto desde el otro lado del puente).

Monumento Edimburgo

La próxima vez, prepararé la maleta con más tiempo para asegurarme de que puedo encontrar el espacio necesario para poder llevarme el objetivo que necesite.

Elección de la cámara

Esto, más que un error, es una reflexión que lleva en mi cabeza bastante tiempo. La única cámara que tengo es la Canon 700D. Por lo tanto, vaya a donde vaya, si quiero hacer fotos es el único elemento que puedo escoger. Sin embargo, llevo unos meses planteándome la compra de una cámara compacta buena, que haga fotos de calidad y que permita cierto control sobre lo que haces ya que, al menos bajo mi punto de vista, es un engorro cargar con una reflex cuando estás de vacaciones o de excursión. Si tenéis la posibilidad de llevaros una compacta, vais a agradecer lo ligeros que vais a ir durante los recorridos de vuestras vacaciones.

Transporte de la cámara

Aunque, una vez más, la limitación de la aerolínea me impidió solucionar este problema, quería hacer mención a ello. En la maleta de mano que llevaba ni siquiera pude meter un bolso ya que no cabía, por lo que durante el viaje me tocó cargar con la cámara al cuello. Por lo general, esta es una buena opción ya que estaba haciendo fotos de los distintos lugares que visitábamos. Pero, por otro, cuando simplemente dábamos un paseo, salíamos a comer o por ejemplo cuando subimos a Arthur’s Seat, fue un auténtico engorro cargar con ella. Y precisamente en Edimburgo, con la constante lluvia, fue algo complicado mantener la cámara a salvo del agua.

En cuanto al viaje a Edimburgo, la verdad es que fue precioso. Es una ciudad encantadora que merece la pena visitar. Nuestra estancia allí coincidió con en Festival de Edimburgo, por lo que la Royal Mile y otras zonas estaban llenas de actuaciones callejeras y música en directo. Y aparte de eso, la ciudad en sí es espectacular. Creo que es uno de los mejores lugares en los que he estado en los últimos años, así que lo recomiendo al 100%.

Fotografía por alexrom251

Y sin más que añadir, porque las imágenes hablan por sí mismas, os dejo con algunas fotografías del viaje.

Nos leemos,

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